Las pequeñas y medianas empresas (PYMES) constituyen más del 95% de las entidades económicas.

Estas empresas contribuyen en gran medida al producto interno bruto (PIB) de la mayoría de los

países del mundo. Además, a ellas se atribuyen el desarrollo económico de las naciones,1 la

creación constante de empleos (el 80% de los nuevos puestos) y la generación de innovaciones.

Su importancia ha sido reconocida a nivel internacional por académicos, emprendedores, políticos

y otros grupos interesados en el desarrollo de los países. Todos ellos coinciden en que el mundo

avanza rápidamente hacia economías cuyo dinamismo está fuertemente vinculado a la existencia

de una masa crítica de PYMES: cuanto mayor sea la proporción de PYMES en una economía,

mayor será la flexibilidad de ésta, ya que dichas organizaciones se pueden adaptar rápidamente

a los cambios en el entorno. De esta manera, cada día se incrementa el interés por comprender

más y mejor la forma en la que se dinamizan las economías; en otras palabras, existe un interés

creciente acerca de cómo emprender, dirigir y desarrollar PYMES.